La creatividad de una estrategia publicitaria

Victoria debe escribir un manual de cómo hacer publicidad en tiempos de contingencia, primero, fortaleció su presencia con un ejercicio audiovisual de clase mundial invitando a músicos mediáticos y después fortaleciendo su presencia con un producto que, ¿es y no es cerveza? digámoslo así, con una bebida de cebada fermentada que, sólo alcanza el 1,8% de alcohol, visualmente delirante. 

En México, desarrollamos una sana -o no- obsesión por productos que generan identidad, estamos ávidos de un imaginario colectivo positivo, es por eso que, detrás de esa lata de color negro, la marca colocó un manifiesto que comienza con “Para los mexicanos que no se rinden” y continúa, en letras blancas resaltadas “Esta Victoria que hoy tienes en las manos, nació para ayudar” y es que, justo en tiempos difíciles, la publicidad envuelta en empatía genera conexiones sociales que establecen un eje detonador de emociones en el consumidor. 

¿Cómo una -cerveza que no es cerveza- posicionó aún más a una marca como esta?  

Es sencillo, la comunicación efectiva estrecha vínculos aún más fuertes, el producto ya es un éxito a escasos días de su lanzamiento y seguramente, lo veremos a lo largo de todo el 2020 y es que, justo con este ejercicio la marca nos crea una necesidad, basada en una premisa, “Se Buscan Mexicanos Chingones” para consumir un producto que, donará ganancias a hospitales y es que, es cierto, como consumidores, preferimos comprar un producto que sabemos que donará a donar de forma directa cuando tiene CREDIBILIDAD.

Esa última palabra del párrafo pasado es la construcción mediática de una imagen sólida y contundente, existen marcas en el mercado que, nunca generan ese nivel de conexión con su consumidor, esa palabra, puede volver a un producto de tercera necesidad en indispensable y justo ese, es el trabajo de un publicista/mercadólogo/comunicólogo/cadena creativa.  

Esta Victoria es el producto que revalora el trabajo de los creativos mexicanos y los pone en la esfera mundial. Y es que, este producto es justo eso, una historia, un mensaje, un digno universo emocional que toca las fibras de cualquiera que se lo encuentre.  

Victoria se anotó un triunfo mediático, con tres sencillos pasos:

  • ¿Cómo puedo vender mi producto cuando no es necesario?  
  • Si tengo un mensaje, debo comunicarlo de forma efectiva.
  • Una Victoria puede ayudarme a ayudar. 

Bienvenida la publicidad con causa, bienvenidas las Victorias en tiempos de contingencia.