¿Quién soy?

Dicen que, para comenzar una historia debes encontrar un lugar donde te sientas cómodo y las letras fluyan por sí solas, así fue el comienzo de esta historia, un escritor promedio que narraba aventuras fantásticas pero, de alguna forma, fracasaba, nunca supo colocar finales perfectos, era el clásico narrador que, desarrollaba historias increíbles con desenlaces vacíos.

Nunca escribía de amor, callaba con frecuencia, era de gustos musicales refinados pero distantes, socialmente inaceptados, consumía tanto café, tanto como las páginas de sus escritos lo requirieran, era un cafeinómano con buena ortografía pero mala caligrafía o al menos, eso decían ellos, los demás.

Los mismos que llenaban espacios con vacíos, en México estaba de moda llamar a todo por una palabra: “Hipster”. ¿Tomas café? Eras hipster. ¿Escuchas algo que los demás no han escuchado? Eres hipster. ¿Tomas cerveza artesanal? Eres hipster. ¿Vas al cine solo? Eres un discapacitado emocional; claro, como si estar en pareja significara ‘ser feliz’.

Ser feliz, irónica expresión que narra una necesidad de aceptación social, muy pocos buscan la felicidad en soledad, todos nos enseñan que, el concepto de la felicidad está en: “Y fueron felices para siempre…”

Por eso esta historia es diferente, por eso me gustó el concepto de ‘discapacitado emocional’ porque todos los personajes tienen que lidiar con sus propios demonios y decir de forma saludable: “El amor sabe a café”

Pensemos que, cada personaje tiene sus manías, la de Alejandro era, sentarse a contar historias, así que, ese día decidió comenzar a contar la suya, un zurdo promedio que, se consideraba un museo de romances rotos y de alguna forma, amaba sentarse en las cafeterías a crearles historias a todos los que se encontraban ahí; digamos que, nadie pasaba desapercibido; desde el señor setentón que acompañaba sus mañanas con un cigarro hasta las parejas que peleaban a unos pasos de él y discutían sobre los colores que debía tener el balcón de su hogar.

Tomar café es, tomar placer e historias, contar a sorbos los momentos que marcan el día a día de las personas, emocionalmente el café es un detonador de emociones, un momento de introspección y reconocimiento, por eso todos los romances comienzan con un: ¿Quieres un café? yo le agregaría lo siguiente: ¿Y si nos tomamos un café y nos olvidamos del mundo?

Para nadie es secreto que, los míopes como yo, odian limpiar sus gafas, nos da de alguna forma una visión distinta de las cosas, les contaré, la gente es emocionalmente inestable, por eso aprendí a medir mis emociones en canciones, los acordes dan libertad, causan calma y generan confianza, de alguna forma por eso la gente se pone a platicar en medio de los conciertos, por eso es que, aunque no se escuche nada, existen personas que intercambian palabras en conciertos, jodiéndole la vida a los demás, pero ellos en su universo son felices.

Entonces, la conexión espiritual se genera gracias a los placeres sencillos de la vida, es simple, nunca he conocido a una persona que haga el amor con ropa, en fin, la gente siempre me ve en el café escribiendo y me observa de forma extraña pensando: ¿Qué demonios escribe este discapacitado emocional?

Por eso, en tono de ironía, comencé en tercera persona y continué en primera persona, qué dolor de cabeza para los demás, qué falta de criterio literario tiene Alejandro.

¿Qué? ¿Ya puse mi nombre? Me bastó una cuartilla para utilizar mi nombre, ahora que lo saben, necesito una cerveza para continuar, bien, el mundo es un lugar lleno de momentos incómodos, por ejemplo, hace unos días me acerqué a una persona que pensé era un conocido y me equivoqué, no era él, acto siguiente terminé haciéndome el loco y jugando con las manos para evitar ser descubierto.

Acto siguiente, tomé asiento, era el “Día Mundial de la Radio” y sinceramente, siempre he pensado que, la radio está conectada a tus emociones, por ejemplo, puedes prenderlo y de pronto como un acto divino suena tu canción favorito y piensas: ¡Carajo, tantas canciones y pasó esa, fue una señal del destino!

Entonces, emocionalmente estamos conectados, existen personas que suspiran al mismo tiempo, otras menos románticas que estornudan o bostezan juntos, pero eso es sincronía, somos seres sincronizados emocionalmente.

Continuará.

 
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